Latinoamérica

Main Event

08/07/2012

Chris Moneymaker es uno de los jugadores de poker más famosos y, muchas veces, señalado como el causante del boom del poker online. Moneymaker ganó el Evento Principal de las World Series of Poker (WSOP) en 2003 y esta victoria significó la revolución en el poker online puesto que llegó a Las Vegas gracias a un satélite de PokerStars que le costó sólo $39 dólares.

Moneymaker trabajaba como contable cuando ganó el paquete al Evento Principal de las WSOP en 2003 Aunque era desconocido antes del torneo, en el primer día su destreza llamó la atención del pronosticador de deportes profesionales Lou Diamond, quien llamó a Moneymaker su “vencedor inesperado para ganar el torneo entero”. Días después Moneymaker ganó el primer premio de $2.5 millones imponiéndose a Sam Farha, cosechando el estatus de superestrella de poker.

Desde su victoria en el Main Event, Moneymaker se convirtió en uno de los principales representantes de PokerStars y ha asistido a cientos de torneos alrededor del mundo. Tiene una mesa final en el WPT y dos cobros en el EPT mientras que sus actuaciones online también han sido destacadas especialmente en el 2008 cuando acumuló más de $150.000 dólares de ganancias en el WCOOP de PokerStars.

En lo que respecta al Latin American Poker Tour, esta es la segunda vez que Chris estará en el circuito. Su primera visita fue en la segunda temporada en la etapa de Mar del Plata aunque fue eliminado en el día uno de la competencia. Esta vez viene por la revancha y está preparado para una victoria en Medellín.

Ya veremos si Moneymaker logra sumar un par de cientos de dólares a sus resultados. Por ahora tiene poco más de $3.4 millones de dólares de ganancias y la satisfacción de ser un referente para todos aquellos que empiezan en el mundo del poker.

Temas:

Los jugadores siguen tomando sus posiciones y ya podemos divisar que algunos han tenido la suerte (o no tanta) de ser ubicados en la misma mesa.

Este es el caso del chileno Mauricio Zeman y del argentino Andrés Korn, quienes se encuentran en asientos pegados en una de las mesas del salón. Como frutilla del postre, a la izquierda de Korn se encuentra ni más ni menos que el campeón del Main Event de las WSOP 2003 y gran responsable de que este juego que nos apasiona a todos sea lo que es hoy, el Team PokerStars Pro Chris Moneymaker.

Un poco de suerte no le vendría mal a ninguno.

Temas:

En horario puntual y habiendo transcurrido apenas unos minutos del anuncio oficial del “Barajar & Repartir” por parte de los organizadores, comenzó la tercera fecha de la quinta temporada del PokerStars.net Latin American PokerTour.

Las acciones comienzan con ciegas en 50 / 100 y stacks de 20.000 fichas. Los jugadores ya se encuentran acomodándose en sus respectivos asientos para disputar los 10 niveles de juego que hoy deberán afrontar. Recuerden que cada dos niveles habrá breaks de 15 minutos y al finalizar el sexto nivel tendremos un break para cenar de 75 minutos.

Cabe remarcar, que por primera vez en la historia de CodigoPoker nuestra cobertura está siendo reproducida para toda latinoamérica en tiempo real a través de PokerStarsBlog.la, como así también pueden seguir nuestros videos en PokerStars.tv y en todos los medios oficiales de PokerStars.

Sin más preámbulos, “Qué comience el Show”

Temas:

Bienvenidos amigos a la tercera fecha de la quinta temporada del PokerStars.net Latin American Poker Tour. Nos encontramos en pleno corazón del Casino Allegre dispuestos para cubrir todos los pormenores del tour más prestigioso de latinoamerica. En aproximadamente 45 minutos comenzará la tan esperada parada, segunda realizada en suelo colombiano, locación elegida la temporada pasada como la mejor del circuito.

Desde Medellín, los saludamos y los invitamos a disfrutar durante los próximos cinco días del mejor poker de la región.

Temas:

Medellín es la segunda ciudad colombiana, capital del departamento de Antioquía. Se localiza en el noroccidente del país en el centro del Valle de Aburrá, que se ubica en la Cordillera Central, y el cual está atravesado de sur a norte por el río Medellín. En el último censo de 2011, según varias entidades autorizadas, contaba con una población de 2.393.011 habitantes, y su área metropolitana, compuesta en su totalidad por 10 ciudades, con 3.592.100 habitantes, lo que la convierte en la segunda aglomeración urbana del país.

Como capital del departamento, Medellín alberga las sedes de la Gobernación de Antioquia, la Asamblea Departamental, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, el Área Metropolitana y la Fiscalía General. También se asientan en ella numerosas empresas públicas e instituciones y organismos del estado colombiano. En el plano económico es una urbe con gran dinamismo, destacada como uno de los principales centros financieros, industriales, comerciales y de servicios de Colombia, y por ser la sede de numerosas empresas nacionales e internacionales, principalmente en los sectores textil, confecciones, metalmecánico, eléctrico y electrónico, telecomunicaciones, automotriz, alimentos.

La ciudad es notable por igual como uno de los principales centros culturales de Colombia. Es sede de importantes festivales de amplia trayectoria y reconocimiento a nivel local, nacional e internacional. Asimismo, se caracteriza por su copiosa actividad académica y científica, lo que le ha valido ser reconocida como ciudad universitaria y del conocimiento, y dado además que también en ella se asientan algunas de las universidades colombianas más importantes.

La historia de la ciudad de Medellín, (Colombia), es crónologicamente más corta que la historia de otras ciudades colombianas como Popayán, Cartagena de Indias, Cali o Bogotá.

El valle en donde se ubica Medellín (el Valle de Aburrá) estaba habitado por pueblos indígenas desde el siglo V a. C., aproximadamente; fue visto por los españoles, por primera vez, apenas 49 años después del arribo de Cristóbal Colon a las Bahamas, en agosto de 1541 durante una expedición al mando de Jerónimo Luis Téjelo, quien a su vez obedecía órdenes del Mariscal Jorge Robledo. Fue fundada el 2 de marzo de 1616 y erigida como Villa de Nuestra Señora de La Candelaria de Medellín el 5 de noviembre de 1675; a través de los años se daba como fecha de fundación la segunda pero en el decreto 17 de 1966 del honorable concejo de la ciudad se decreto como fecha oficial la del 2 de marzo de 1616.

Cecilio Metelo Pío fundó en el año 75 a. C. una población en Hispania (hoy España), a la que llamó Metellinum. Se trata de la actual Medellín de Extremadura, en la provincia de Badajoz. Un conde de esa localidad de Medellín de Extremadura, don Pedro Porto Carrero y Luna, presidente del Consejo de Indias de España, consiguió una autorización para llamar Medellín a una nueva fundación americana, debido a su interés en que otra recién fundada villa de ultramar fuese reconocida por la España peninsular.

A través de la historia, Medellín ha sido llamada con diferentes nombres: “Aburrá de los Yamesíes”, “San Lorenzo de Aburrá”, “San Lorenzo de Aná”, “Valle de San Bartolomé”, “Villa de la Candelaria de Medellín” y, finalmente, se ha llamado “Medellín”.

No se conoce mucho acerca de la población prehispánica que habitó la región donde se asienta Medellín (Colombia) que hoy conocemos como el Valle de Aburrá, donde también se asienta elÁrea Metropolitana de Medellín.

Muchos son los nombres que vagan por la memoria de la ciudad y el departamento de Antioquia asociados con caciques, leyendas y tradiciones, y son ellos casi los únicos vínculos que se conservan con los ancestros indo-americanos. Catíos, Nutabes, Tahamíes, Yamesíes y Niquías, son algunos de los apelativos de aquellos pueblos eliminados de la faz de la región y que en conjunto se denominaron aburraes por el hecho de habitar el Valle de Aburrá.

Hoy día, estudios científicos arqueológicos comienzan a desplazar las vagas crónicas antiguas sobre el origen de Medellín, y a descubrir poco a poco el rostro de esos primeros habitantes y sus aportes a lo que llegaría a ser la identidad del paisa y del medellinense.

El Valle de Aburrá, en donde hoy se asienta Medellín, fue visto por primera vez por los españoles el 24 de agosto de 1541, apenas 49 años después del arribo de Cristóbal Colon a las Bahamas, por una expedición de 32 hombres que venía en búsqueda de tierras y riquezas al mando de Jerónimo Luis Tejelo, quien a su vez obedecía órdenes del Mariscal Jorge Robledo. Los indios dueños del Valle de Aburrá, armados con dardos, macanas y tiraderas, ofrecieron una feroz resistencia, y muchos se suicidaron para evitar ser dominados. Luego de su paso inicial por el valle, esta primera expedición española de Tejelo pasó de largo y continuó su exploración hacia el río Magdalena, lejos hacia el este del valle.

Muchos años después, en 1616, el valle resultaría propicio a otro grupo de conquistadores encabezados por Francisco Herrera y Campuzano para fundar el2 de marzo la población de San Lorenzo de Aburrá en donde hoy queda el Parque de El Poblado. Se trató del establecimiento de un resguardo indígena para la protección de los naturales, con 80 nativos. Que desapareció pronto por la prohibición del mestizaje.

Entre 1630 y 1650, empezó la población del Valle de Aburra por parte de descendientes de los primeros españoles y por inmigrantes nuevos. En 1637 y luego en 1646 se trasladan los habitantes al ángulo formado por el río Aburrá hoy río Medellín, y el riachuelo de Aná (quebrada Santa Helena).

En 1649 en el Sitio de Aná se construye la iglesia de la Candelaria por iniciativa del Padre Juan Gómez de Ureña, y desde entonces empezó a designarse el sitio con el nombre de Nuestra Señora de la Candelaria de Aná.

El 20 de marzo de 1671 el Teniente de Gobernador Juan Bueso de Valdés funda la Villa Nueva del Valle de Aburrá de Nuestra Señora de la Candelaria, por decreto del Gobernador Francisco de Montoya y Salazar. Esta fundación no tuvo el efecto que podría tener una dada mediante Real Cédula fundacional, por lo que se busca la confirmación de la misma, además por los problemas que presentaban para los habitantes de la nueva Villa, los intereses de los de Santafé de Antioquia, que intuían que su papel preponderante se vería disminuido con la reciente fundación.

En 1675 se dio la fundación de la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín, según Real Cédula portada por el gobernador y capitán general de la provincia de Antioquia Miguel de Aguinaga y Mendigoitia, de origen vasco en la Villa de Eibar (Guipúzcoa), quien dicta el auto de erección de este poblado el 2 de noviembre de 1675 y le impuso el nombre de Medellín, derivado de Quinto Cecilio Metelo Pío, fundador de la ciudad de Metellinum (Medellín), en Extremadura, en honor a un protector suyo, que era don Pedro de Portocarrero y Luna, conde de Medellín y comendador de Indias, quien siempre se había mostrado muy favorable a la creación de esta nueva villa. El acto fue adelantando luego de la misa en ceremonia solemne que incluyó procesión a caballo presidida por el Gobernador, seguido de los Principales del pueblo; acto seguido se leyó la Real Cédula y fue fijada en una estaca en el centro de la Plaza Mayor.

Durante el tiempo colonial Medellín no tuvo mucha importancia como centro urbano. El señorío de Antioquia lo ostentarían en esa época la ciudad madre de la región antioqueña, Santa Fe de Antioquia, en el occidente del departamento, la ciudad de Rionegro en el oriente, y los pueblos mineros de la zona del Bajo Cauca. Medellín sería una tranquila villa rodeada de hatos sin mayor importancia.

En la época de la Colonia, la fundación de nuevos asentamientos en el Valle de Aburrá obedeció a la necesidad de intercambio de la capital provincial de Santa Fe de Antioquia con otras regiones del país y del exterior, dada su posición de paso obligado en la ruta hacia el río Magdalena y la costa atlántica.

Luego, con el transcurso del tiempo, el valle, y en especial Medellín, pasaron de ser una simple estación en las rutas comerciales que provenían de la capital provincial, a convertirse en el nuevo centro político y económico de la región.

El gobernador Miguel Aguinaga y Mendiogoitia, el 2 de noviembre de 1675, estableció a todo el Valle de Aburrá como una sola jurisdicción, desde el nacimiento del río Medellín hasta el lugar donde cambia su nombre por el de río Porce, es decir, desde el paraje de La Valeria, en el municipio de Caldas, al sur del valle, hasta la localidad de El Hatillo en el municipio de Barbosa, al norte; tres mil personas habitaban entonces la zona.

Los primeros nombramientos fueron: alférez real don Rodrigo García Hidalgo, alguacil mayor don Juan Jaramillo de Andrade, alcalde provincial de la Santa Hermandad don Pedro Gutiérrez Colmenero, regidores don Roque González de Fresneda, don Francisco Díez de Latorre, Luis Gómez y don Alonso López de Restrepo. Habiéndose excusado Colmenero y García Hidalgo, se les reemplazo con don Marcos de Rivera y Guzmán y don Pedro de Celada y Vélez.

En 1674 desde los Potreros de Barbosa (llamada así desde que el capitán Nicolás Blandón traspasó los terrenos a Diego Fernández Barbosa), comprendiendo Hatogrande (Girardota), el Sitio de la Tasajera (Copacabana) y Hatoviejo (Bello), había sesenta y ocho familias; en el Sitio de Aná (Centro) ochenta y cinco, en el Poblado de San Lorenzo (El Poblado) veinticuatro, en El Guayabal sesenta y dos, en La Culata (San Cristóbal) dieciocho y en Bitagüí (Itagüí) diez familias.

La mayor parte de la población estaba conformada por indígenas, negros y mestizos con un pequeño grupo de peninsulares.

Como comentario adicional, Antioquia careció de una tradición artesanal durante el período de la colonia y, como en el resto del país, los pocos objetos de interés artístico fueron traídos de los talleres quiteños.

El mandatario Juan del Corral declaró a Medellín ciudad en 1813, motivado por la importancia comercial que la ciudad había adquirido por ese entonces.

Sólo hacia 1870 se inició en la comunidad un gran auge económico y como consecuencia se produjeron la consolidación de una arquitectura y un espacio urbano representativos, así como la creación de entidades dedicadas a las bellas artes y a las letras.

En consecuencia, Medellín no tendría tampoco mucho protagonismo en ese importante evento que representó la independencia nacional. Dicho protagonismo correspondería, en el departamento de Antioquia, a la ciudad de Rionegro y en general al Oriente antioqueño, con figuras heroicas de primer orden como el general José María Córdoba. El tiempo de Medellín tampoco sería entonces el de la Independencia. No obstante, Francisco Antonio Zea, uno de los grandes personajes de la gesta independentista, nació en Medellín el 21 de noviembre de 1766, y moriría en Inglaterra en 1822.

El gobernante Juan del Corral declara ciudad a Medellín en 1813, ante su creciente importancia comercial que se debió a su estratégica ubicación en medio de los dos principales centros económicos antioqueños de entonces: Rionegro y Santa Fe de Antioquia.

Por fin, el 17 de abril de 1826, la villa es elevada a la categoría de capital de Antioquia, título que ostentaba la ciudad madre Santa Fe de Antioquia

La ciudad empezaría a tener una cierta importancia económica y política con figuras como Pedro Justo Berrío (1827 – 1875), quien iniciaría una era de progreso y construcción de infraestructuras. Tranvía, tren, banca, carreteras y un dinamismo político de rango nacional comenzarían a gestarse en la naciente ciudad. Sería también un centro intelectual importante que atraería a escritores y pensadores. La Guerra de los Mil Días, que cerró el siglo XIX enColombia, no afectaría en mucho al departamento de Antioquia ni a Medellín.

En 1888 empezó a funcionar la escuela Santa Cecilia, dedicada a la enseñanza de la música. Más adelante, al integrarse con el taller de pintura de Francisco A. Cano, se formó el Instituto de Bellas Artes en 1910. Los ideales religiosos, políticos y económicos de la élite, los ordenamientos sociales y espaciales que se imponen durante las distintas décadas, configuran una cultura definida y aceptada desde la oficialidad. La diversidad étnica y social, la memoria oral, los valores sociales, las tradiciones y las costumbres, las vivencias implícitas en el poblamiento, la supervivencia y el establecimiento permanente en la ciudad, generan nuevas realidades culturales.

Las artes plásticas, la literatura y la música se presentan como manifestaciones culturales de trascendencia por su repercusión social e histórica, por hacer parte del conocimiento, de la interpretación y la apropiación regional y local, y por sus temáticas y contenidos.

Hacia 1890, y ante una ciudad que había crecido sin planeamiento y en forma desordenada en los dos siglos anteriores, la Administración formula el primer plano futuro, pero a pesar de realizar el primer gran esfuerzo en tal sentido, la dinámica de desarrollo de la ciudad no variará substancialmente. Para la época, Medellín era sólo un poblado grande, de calles empedradas, prácticamente sin servicios públicos, carreteras o telecomunicaciones.

Los procesos importantes de industrialización y desarrollo urbano comenzaron en la década de los 30. Las políticas de presidentes como Enrique Olaya Herrera (1880 – 1937) o Alfonso López Pumarejo (1886 – 1956), abrieron las puertas al crecimiento económico del país que beneficiaría en cierta manera a poblaciones como Medellín. A la par con el desarrollo cultural y social, la comarca se preparaba para el despegue industrial que ya asomaba tras la abrumadora presencia del oro y el café.

Durante los primeros cincuenta años del siglo XX, la historia de Colombia pasó ahora sí por Medellín, que se convirtió en un centro de poder político y económico. Fue entonces cuando se expresó a plenitud el gran espíritu empresarial del pueblo antioqueño, y por igual el de una sociedad económica sin los latifundios que caracterizaron el desarrollo de las demás regiones del país. La propiedad estuvo repartida y Antioquia, especialmente como resultado de la Colonización Antioqueña, se convirtió en el eje industrial, económico y financiero de la nación.

El cruce del Valle de Aburrá por parte del ferrocarril, la proximidad a fuentes de agua para generación de electricidad y para los procesos industriales, la cercanía a un mercado de expansión, se convirtieron entre otros en los principales factores de localización de la industria incipiente y promovieron el fortalecimiento de las cabeceras municipales con mayores ventajas comparativas en este campo, tales como Bello, Itagüí, Envigado y Medellín.

El Plan Piloto de Medellín, elaborado en 1950 por los arquitectos extranjeros Paul Wiener y José Luis Sert, recomendó la canalización del río, el control de los asentamientos en las laderas, el montaje de la zona industrial de Guayabal, la articulación de la ciudad en torno al río, la construcción de la zona deportiva del estadio Atanasio Girardot y del Centro Administrativo La Alpujarra.

Por estos mismos años, como resultado de los conflictos políticos nacionales, continuaron llegando oleadas de inmigrantes. Pronto, el Plan Piloto se vio desbordado por la realidad de una población que se triplicó en 20 años, pasando de 358 189 habitantes, en 1951, a 1 071 252, en 1973. La construcción tuvo gran dinamismo en ese periodo y buena parte de las laderas de la ciudad empezaron a ser ocupadas por los habitantes que, llegados del campo, no tenían la posibilidad de acceder a créditos para vivienda. Muchas de las edificaciones antiguas del centro, y aún las de principios del siglo XX, fueron demolidas para dar paso a edificios altos que fueron destinados a oficinas y vivienda, entre ellos el de Coltejer, símbolo de la ciudad. El sector textil se modernizó bastante en este periodo y se consolidó de forma definitiva la vocación industrial de la ciudad.

En las décadas de 1950 y 1960 nuevos artistas y escritores introdujeron elementos modernos y hasta contestatarios en el panorama de la cultura local y nacional. Manuel Mejía Vallejo, sin abandonar las temáticas regionales, estableció nuevas formas narrativas.

El joven Gonzalo Arango, en compañía de otros contemporáneos, fundó el movimiento literario y contestatario conocido como Nadaísmo, que causó polémica entre la recatada sociedad de entonces con sus actuaciones anticlericales. Lo propio hizo la pintora Débora Arango con sus cuadros, en los que abundan el desnudo y los temas de crítica social. Otro pintor de la época, aún vigente, es Fernando Botero, cuya fama se extiende por América, Europa y Asia. Sus donaciones han servido para crear nuevos espacios culturales en la ciudad. Un poco más tarde, en la década de 1970, esculpiría sus obras más famosas el escultor Rodrigo Arenas Betancur.

El Teatro Pablo Tobón Uribe (1967), el Museo de Arte Moderno (1978) y el Teatro Metropolitano (1987), entre otros, contribuyeron a enriquecer la oferta de escenarios culturales de la ciudad. En el 2000 se reinauguró el Museo de Antioquia, en gran parte con obras de Fernando Botero.

Nuevas universidades, como la Universidad de Medellín (1950), la Universidad Eafit(1960), la Universidad de San Buenaventura (1961), la Universidad Autónoma Latinoamericana (1966) y el Tecnológico de Antioquia (1983) se sumaron a las ya existentes Universidad de Antioquia, Universidad Pontificia Bolivariana y Universidad Nacional de Colombia.

Tras su evolución como ciudad industrial colombiana, Medellín quiere ascender a ser considerada como uno de los principales centros de negocios de las Américas. Las acciones oficiales y privadas están enfocadas a lograr ese objetivo. Un ejemplo principal es el nuevo Centro Internacional de Convenciones y Exposiciones “Plaza Mayor”, diseñado para mostrar la producción de Colombia al mundo y traer lo mejor de la economía globalizada al país. En la actualidad es una urbe con un poco más de dos millones de habitantes, moderna en su concepción, con excelentes servicios públicos y dotada de todas las facilidades de la vida moderna.

En las últimas décadas, la ciudad ha venido derrumbando sus muros sociales y económicos gracias a proyectos de gran envergadura como la implantación de un sistema de transporte masivo como el Metro y ahora el Metroplús, que están uniendo e integrado a todas las zonas de la ciudad. Medellín ostenta hoy una posición muy buena en temas culturales y artísticos, con importantes ferias editoriales y de poesía; además, la construcción de nuevas bibliotecas, parques y centros educativos, y la creación y renovación del espacio público, han permitido la integración de la población total al desarrollo de la ciudad.

Medellín se encuentra enclavado en el centro geográfico del Valle de Aburrá, sobre la cordillera central de los Andes en las coordenadas 6°13′55″N 75°34′05″O. La ciudad cuenta con un área total de 380,64 km² de los cuales 110,22 km² son suelo urbano y 270,42 km² son suelo rural.

El Valle de Aburrá tiene una forma alargada de norte a sur, presenta un ensanchamiento en su parte media, el cual mide 10 kilómetros y es donde se localiza Medellín. Este valle está totalmente urbanizado en su parte plana, y muy ocupado en sus laderas. Al valle lo cruza el Río Medellín el cual corre en dirección sur-norte, y a lo largo de sus 70 kilómetros recibe en su recorrido el tributo de 57 quebradas.

Topográficamente la ciudad es un plano inclinado que desciende desde 1800 m a 1500 m de altura sobre el nivel del mar. Dentro del paisaje urbano se destacan los cerros Nutibara y el Volador, estos pequeños cerros se levantan como manchas verdes en medio de la ciudad. Los altiplanos y montañas que circundan el valle sobrepasan los 2 500 metros. Las principales alturas en el territorio de Medellín son: Alto Padre Amaya (3 100 msnm), Alto Patio Bonito (2 750 msnm), Alto Boquerón (2 600 msnm), Alto Venteadero (2 500 msnm), y el Alto Las Cruces (2 400 msnm) entre otros.

La latitud y altitud de la ciudad dan como resultado un clima tropical monzónico.

La temperatura de Medellín está determinada por los pisos térmicos que van del páramo (que equivale a 3 km² del territorio), pasando por el frío (192 km²) hasta llegar al medio (185 km²), en donde está la zona urbana, la cual tiene una temperatura que oscila entre 16 y 31 °C ó 60 y 88 °F. Las temperaturas más altas oscilan entre 28 y 320 °C, con máxima absoluta de 36 °C. Y las más bajas oscilan alrededor de 16 y 17 °C, con mínima absoluta de 10 °C. El comienzo y la mitad del año son estaciones secas, de resto el clima es variable, lluvioso en algunas épocas. La precipitación media anual es moderada: 1656 mm, y no es igual en todo el valle. Llueve más al sur que al norte.

Por su ubicación entre montañas, Medellín es una ciudad de vientos suaves. Casi todo el tiempo la brisa refresca. El régimen de vientos lo determinan los alisios dominantes del nordeste y las masas de aire cálido que suben desde los valles bajos de los ríos Cauca y Magdalena, con predominio de movimiento en la zona norte del Valle de Aburrá, lo que origina que el viento sople en dirección norte-sur.

Es de advertir que todas estas condiciones varían de acuerdo con los cambios climáticos originados en el océano Pacífico, llamados fenómeno del niño y de la niña. Entonces hay más lluvia o más sequía.

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