PENSAR POKER

Desventajas de jugar con stacks cortos en cash

Si suponemos que somos mejores que nuestros rivales, jugando con pilas chicas perdemos ventajas comparativas porque el stack corto limita, ente otros, el componente habilidad.

Desventajas de jugar con stacks cortos en cash

Por José Litvak

Muchos se preguntarán por qué no todos usan esta estrategia en cash games.

Nelson, Streib y Heston dan una primera respuesta, dicen: “El stack corto limita el componente habilidad. Si crees que tienes más talento que el resto, no podrás usarlo con pocas fichas”. (conf. “Kill Everyone” pág. 323).

Además, si jugamos cortos por restricciones de banca o por una cautela extrema, estamos en problemas porque, como se dice reiteradamente, “quien juega por necesidad, pierde por obligación” y, además, el poker no es un juego para miedosos, requiere acción y audacia.

Si con short stacks jugamos a fondo sólo con manos premium, como las recibiremos aproximadamente en 1 de cada 20/25 rondas (entraremos en juego alrededor de un 4% de las oportunidades), la mayor parte del tiempo seremos meros espectadores. Por ello hay que “manejar” la ansiedad y, al mismo tiempo, el “timing”, para que las ciegas no nos perjudiquen más de la cuenta.

Según Brian Stubiak, “muchos se quejan de la gente que juega con pilas cortas, argumentando que eso no es poker y que requiere poca habilidad”.

Y creemos que están en lo cierto. No es buen poker y requiere de menos habilidad, especialmente cuando se juega online y con la ayuda de buenos programas de estadísticas.

Para Bakker, “el winrate máximo de un shortstack es más bajo que el de un full” pero, reiteramos, en proporción (comparación relativa con la inversión) es más rentable.

Además, a diferencia de la mayoría de las estrategias, jugar short stack suele ser más efectivo a medida que se sube de límites, porque el resto de jugadores tienden a ser más agresivos preflop, lo que significa que están poniendo más dinero con manos con las que no subirían si sólo estuvieran jugando contra el short.

Las pilas pequeñas tienen pocas chances de bluffear preflop y casi ninguna de hacerlo postflop, aunque también se lo limitan al resto. El poder disuasivo está acotado por el limitado monto de fichas, aunque en algunos casos, puede inducirlos.

Por ejemplo, normalmente un short stack es selectivo y participará poco. Cuando uno grande lo “mida” y advierta que entra en juego con más asiduidad que la que otorga la ley de probabilidades, se percatará de que abusa de la premisa según la cual “si una pila pequeña apuesta, algo tiene”. Y, como el costo del call es “accesible”, pagará y, según la posición y la textura del flop, seguirá hasta el showdown o podrá apelar a un robo.

La efectividad del bluff depende también del valor del stack efectivo remanente. Los engaños son más efectivos cuanto más hay en riesgo. Perderán algunas rondas (no tanto si es contra pilas pequeñas), pero ganarán muchas no disputadas.

Finalmente, con short stacks se limita o anula el tránsito y el desarrollo del juego postflop y se reducen las probabilidades de obtener las mayores ganancias que se logran con las apuestas del turn y del river.

Por ende, si suponemos que somos mejores que nuestros rivales, jugando con pilas chicas perdemos ventajas comparativas.

Aunque el tema esté lejos de estar agotado con estas apreciaciones, lo continuaremos en otra oportunidad.

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